Al venir a este plano físico tu espíritu requiere de un portal para ingresar. Dicho portal es la familia que te recibe a ti como a otros miembros, pero que no te afilia necesariamente desde el punto de vista espiritual a ellos, más aun si son espíritus poco evolucionados (negativos y/o tóxicos) al margen de la edad y género; entendiéndose ahora porque la envidia nace en el núcleo familiar y se refleja en lo social en nuestra sociedad. Caín no necesariamente tenía la conexión espiritual con Abel (no estaban en la misma frecuencia y vibración) a pesar de estar unidos biológicamente (terrenal y físicamente) por sus padres biológicos (Adán y Eva), ya que sería ilógico pensar que siendo hermanos cómo uno de ellos termina con la vida del otro sin remordimientos. Tu ser interior te dice en lo más profundo de tu alma que un hermano realmente hermano no haría tal fratricidio. Esto nos enseña a que debemos aprender a saber conducirnos desde el hogar ya que es la preparación cuando salimos fuera de él, preparándonos e inmunizándonos cuando nos topemos con algún Caín, donde la envidia es solo la superficie de lo que realmente sucede en el interior de su ser que no está alineada con nuestra conciencia de vida y debemos caminar con el cuidado correspondiente y que mejor con el repelente de nuestra intuición.
Eloim T.

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