Si bien nacemos en una familia, ello no
necesariamente nos condiciona a mantener
los patrones culturales, psicológicos, sociales o de cualquier índole que la
rigen, ya que somos un espíritu único, con su propia identidad que vino a esta
dimensión física a desarrollar lo que tiene que desarrollar para seguir
ascendiendo en su evolución; similar como cuando Jesús vino al mundo, necesitó
de padres terrenales para en primer lugar mantenerse con vida y protegido, para
luego así crecer y continuar con su misión como persona y espíritu único e irrepetible.
Debemos comprender que todos los espíritus para
venir a este mundo necesitamos hacerlo a través de una familia para estar
viviendo a plenitud y realizar nuestro plan evolutivo (lo recordemos o no) de
manera íntegra sin victimización, pretextos, o bloqueo alguno.
Estas dos almas que nos reciben son nuestros
padres biológicos, quienes nos dan el traje requerido (cuerpo) que necesitamos
para poder transitar en el mundo
material y concretizar nuestro
espíritu y alma ante los ojos de la presente realidad.
Recordemos que las familias son las células de la
sociedad y por ende la sociedad es el reflejo de las familias.
Texto bíblico: según San Lucas (2; 41-50)
Sus padres iban todos los años a Jerusalén
para la fiesta de la Pascua. Y cuando tuvo doce años, subieron a la fiesta,
como era costumbre. Pasados aquellos días, al regresar, el niño Jesús se quedó
en Jerusalén sin que lo advirtiesen sus padres. Suponiendo que iba en la
caravana, hicieron un día de camino buscándolo entre los parientes y conocidos,
y al no encontrarlo, volvieron a Jerusalén en su busca. Y al cabo de tres días
lo encontraron en el Templo, sentado en medio de los doctores, escuchándoles y
preguntándoles. Cuantos le oían quedaban admirados de su sabiduría y de sus
respuestas. Al verlo se maravillaron, y le dijo su madre: —Hijo, ¿por qué nos
has hecho esto? Mira que tu padre y yo, angustiados, te buscábamos. Y él les
dijo: —¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que es necesario que yo esté en las
cosas de mi Padre? Pero ellos no comprendieron lo que les dijo. Bajó con ellos,
vino a Nazaret y les estaba sujeto. Y su madre guardaba todas estas cosas en su
corazón. Y Jesús crecía en sabiduría, en edad y en gracia delante de Dios y de
los hombres.
Eloim T.
